El primer satélite argentino fue especificado por ARSAT y diseñado e integrado por INVAP. Se optó por un diseño robusto para brindar solidez al satélite, con componentes con probada herencia de vuelo, es decir, que se han utilizado previamente en la fabricación de satélites de este tipo.
Características

Si bien INVAP, la empresa estatal de la provincia de Río Negro, contaba con experiencia previa en satélites de observación de la Tierra, con este proyecto asumió un desafío mayor: la integración de satélites geoestacionarios que orbiten a 36.000 km de distancia de la Tierra y tengan una duración aproximada de 15 años. Para ello, fue fundamental la experiencia de los ingenieros satelitales de ARSAT en operar satélites geoestacionarios de telecomunicaciones quienes, además de especificar los satélites, también siguieron técnicamente todo el proyecto, controlando tanto el diseño como los procesos utilizados y los ensayos medioambientales.

Al momento de lanzamiento el peso del satélite era de 3 toneladas (con combustible). Su cuerpo principal mide 2 metros de ancho por 1,8 metros de alto y tiene una profundidad de 3,95 metros. Una vez en órbita, se despliegan los paneles solares, con los que alcanza los 16,42 metros de largo y una antena de comunicaciones de 2 metros de diámetro.

Materiales utilizados

Las estructuras de los satélites necesitan tener el menor peso posible a la vez que ofrecer suficiente resistencia a las fuerzas estructurales y térmicas que operan en las etapas de lanzamiento y vida en órbita. Tienen que ser superficies rígidas, con poca distorsión térmica y resistentes a la radiación a la que, en altas dosis, estarán sometidas en el espacio, para que se degraden lo menos posible durante su vida útil. En razón de todo esto, para la fabricación del ARSAT-1 se utilizaron materiales como la fibra de carbono reforzada con plástico (CFRP), titanio y aluminio. El CFRP es un material ampliamente usado que se consigue a partir de fibras de carbono y resina epoxy. El titanio se utiliza en los soportes o juntas con formas complejas para los que el CFRP no sirve. El aluminio es un material muy utilizado para estructuras aero y astronáuticas por su bajo peso.

Las estructuras de los satélites utilizan paneles que se construyen como un “sándwich”: entre dos o más capas de aluminio o de CFRP se aloja un núcleo compuesto por una estructura reticulada en aluminio. Así también en el caso del ARSAT-1, que está compuesto por un cilindro central y paneles estructurales fabricados con la tecnología del panel de abejas. Las uniones entre las distintas partes de la estructura se fabricaron en aluminio o en titanio, según la resistencia necesaria.