En una operación que constituye la primera puesta en órbita de un satélite geoestacionario dirigida por un país latinoamericano, es tarea de personal de ARSAT e INVAP hacer, desde la Estación Terrena Benavídez de ARSAT, el seguimiento, interpretación y ejecución de comandos que permiten llevar al satélite de los 300 km sobre el nivel del mar, donde lo deja el lanzador, a los 35.786 km de altura y ubicarlo en la posición 72° de longitud Oeste, donde quedará orbitando sobre el plano del Ecuador para ofrecer servicios de telecomunicaciones a la Argentina y países limítrofes.
Puesta en órbita del ARSAT-1

Luego de la separación del lanzador, el satélite queda en una órbita de transferencia elíptica. A partir de allí, hay un periodo de tiempo reducido para que las antenas ubicadas en la Tierra puedan determinar su localización y conducirlo a la posición geoestacionaria asignada. Por eso, para el trabajo de puesta en órbita que realizará ARSAT desde su centro de operaciones de Benavídez, se necesita sumar a la tarea una red de tres estaciones terrenas distribuidas en otros continentes, cuyos servicios fueron contratados para tener visibilidad y comunicación con el satélite en esta etapa de la misión, ya que la ventana de tiempo para la realización de cada maniobra de este proceso es de muy pocas horas.

Durante el proceso de llegar a la órbita final se consume aproximadamente el 80% del combustible transportado por el satélite. El 20% restante quedará disponible para realizar ajustes permanentes en su órbita, que podría ser perturbada por diferentes motivos, y mantenerlo en su posición durante los 15 años de vida útil. Dado que economizar combustible es otro asunto de importancia central, se requiere que se actúe de forma rápida y eficiente. Por esta razón, el centro de comando de ARSAT situado en Benavídez fue provisto de un simulador (desarrollado en el país) en el que cada una de las maniobras que se planifiquen debe ser probada, previo a ordenársela al satélite. Todo el proceso de trasferencia del satélite a su órbita geoestacionaria definitiva puede durar hasta tres semanas.

Al alcanzar su órbita, el satélite tiene que “ponerse en encendido”, momento en que se espera que toda la electrónica funcione correctamente. Para comprobarlo, el satélite es entonces sometido a un proceso conocido como In Orbit Test (prueba en órbita), durante el cual se lo expone a duros exámenes de funcionamiento, que son previos al inicio de la prestación de servicios. En este punto es importante notar que durante el proceso de pruebas en el CEATSA se previó el adecuado funcionamiento de la antena mediante mediciones con un scanner de campo cercano que permite verificar, a solo algunos metros de distancia, que el patrón de emisión (“la pisada”) sea la esperada desde los 36.000 km finales. Por otro lado, en el recinto anecoico del centro de ensayos, se realizaron pruebas de compatibilidad electromagnética (EMC) y de emisividad de equipamientos electrónicos, con resultados positivos.