Antes del lanzamiento, los satélites son sometidos a diversos ensayos donde se recrean todos los ambientes del cohete lanzador y del espacio. Estos ensayos fueron superados con éxito por el ARSAT-2, lo que confirma su correcta funcionalidad y su aptitud para soportar el lanzamiento y las condiciones adversas de vida en el espacio, a 36.000 km de la Tierra.
Ensayo del ARSAT-2

El ARSAT-2 fue ensayado en el Centro de Ensayos de Alta Tecnología (CEATSA) en la ciudad de San Carlos de Bariloche. CEATSA es una empresa creada en 2010, producto de un acuerdo entre ARSAT e INVAP, para responder a la demanda de la industria espacial local (allí se ensayó también al ARSAT-1) y de otros sectores como la industria automotriz, la naval, la aeronáutica, las maquinarias agrícolas, los equipos y antenas de comunicaciones, entre otros. La empresa está operativa desde 2012, cuando fue inaugurada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y se encuentra conectada con el edificio de integración satelital de INVAP.

CEATSA cuenta con la capacidad de ensayar sistemas tecnológicos complejos de gran tamaño y masa, como los satélites geoestacionarios de telecomunicaciones. La gran inversión realizada por el Estado nacional en estas instalaciones permitió contar con facilidades de estas características en el país para evitar los costos asociados a realizar dichos ensayos en el exterior, mantener el control programático de las campañas y completar todo el ciclo de desarrollo de los satélites ARSAT.

Los ensayos que atravesó el ARSAT-2 son:

-Cámara de termovacío: simula el vacío y los cambios de temperatura que atravesará el ARSAT-2 en el espacio. El satélite es sometido a esas condiciones en el interior de la cámara, con temperaturas que oscilan entre los +150° y -170° C y valores de presión que alcanzan los 5x10-7 Torr. Las diferentes temperaturas de los equipamientos son medidas por 100 termo-cuplas conectadas a un sistema de control de datos. Las condiciones de vacío y temperatura son programables a la medida de cada cliente y condición requerida.

-Ensayo acústico: somete al satélite a distintas frecuencias de sonidos emitidas por parlantes estratégicamente ubicados equivalentes a los que recibirá en el momento del lanzamiento y durante toda su vida útil. El satélite es expuesto a una intensidad de ruido dos veces más potente que la emitida por la turbina de un jet, alcanzando una potencia acústica mayor a los 140 decibeles. A través de distintos instrumentos de medición se registra el estrés y las deformaciones elásticas que sufre el satélite durante este ensayo.

-Vibraciones: se fija el satélite al shaker, una plataforma de 50 toneladas que simula las vibraciones a las que estará sometido el satélite durante el lanzamiento. El shaker vibra al satélite a través de un barrido en frecuencias en sus tres ejes y en diferentes amplitudes, con fuerzas de hasta 290 kilonewtons. Este ensayo es esencial para el aseguramiento del satélite, ya que indica la verdadera resistencia que tendrá, lo que permite además validar su diseño estructural.

-Cámara anecoica: el satélite se introduce en una cámara cuyas paredes internas están cubiertas de conos que absorben las ondas de radiofrecuencia, lo que evita el rebote y emula las condiciones de un campo libre. Allí se realizan ensayos para verificar que las ondas electromagnéticas de los distintos componentes y sistemas del satélite no interfieran entre sí (denominado ensayo de compatibilidad electromagnética -EMC).

Otro ensayo consiste en la medición de campo cercano por radiofrecuencia (RF), para el cual se utiliza un scanner horizontal plano que permite obtener mediciones de la ganancia y eficiencia de cada antena. Así se verifica que las emisiones de las tres antenas del ARSAT-2 cumplen con los requerimientos de pisada y potencia de su diseño para cubrir la geografía de todo el continente americano.

-Propiedades de masa: consiste en un conjunto de equipos destinados a medir la masa, el centro de gravedad y los momentos de inercia del satélite. En CEATSA se miden pesos de hasta 4 toneladas con una precisión de 100 gramos. Esta información resulta de vital importancia, en primera instancia para el momento de la puesta en órbita por parte del lanzador y, posteriormente, para desarrollar con precisión el control de posicionamiento y el control de actitud del satélite en órbita. Esto permitirá conseguir el correcto apuntamiento de las antenas para el comando del satélite, transmisión y recepción de la información desde la Estación Terrena Benavídez.