La actividad espacial es un sector estratégico que requiere grandes inversiones e implica altísimos riesgos. Muy pocos países poseen la capacidad y los medios técnicos, operacionales y financieros para su desarrollo.
Industria

A diferencia de otros sectores tecnológicos en los cuales predominan las leyes de mercado, la industria espacial internacional está determinada por las políticas espaciales de los Estados nacionales y la inversión pública.

En la Argentina, el Estado ha decidido invertir una importante cantidad de recursos en el sector en los últimos años a través de instituciones existentes, como la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) e INVAP, la empresa rionegrina de alta tecnología, y creando nuevas, como ARSAT, el Centro de Ensayos de Alta Tecnología (CEATSA) y la construcción de lanzadores a través de VENG (Vehículo Espacial de Nueva Generación).

En relación a las instituciones referentes, dos de ellas definen las misiones espaciales del país: ARSAT, como responsable del Sistema Satelital Geoestacionario Argentino de Telecomunicaciones y CONAE como responsable del Plan Espacial Nacional. Este último es el organismo del Estado argentino que diseña, ejecuta, controla, gestiona y administra las actividades y emprendimientos espaciales dedicados a la observación de la Tierra desde el espacio.

Por su parte, INVAP, que es una empresa dedicada al diseño y construcción de sistemas tecnológicos complejos, es el integrador principal de los proyectos satelitales de CONAE y ARSAT.

Existen además un conjunto de instituciones públicas del Sistema Científico Tecnológico Nacional y una serie de empresas pymes de base tecnológicas que también participaron de los proyectos espaciales como proveedoras. El origen de estas empresas es el resultado de los mismos proyectos espaciales que crecieron, formaron gente y motivaron la creación de nuevas empresas que utilizan los mismos estándares de calidad que las empresas líderes del mundo de la industria espacial. Su perfil tecnológico se manifiesta en la proporción de ingenieros y profesionales técnicos en relación al total de empleados.

Respecto al mercado que genera la actividad espacial, las aplicaciones, como la observación terrestre y las telecomunicaciones por satélite, tienen una creciente aplicación comercial. Los satélites proporcionan datos que son posteriormente procesados para convertirlos en aplicaciones de utilidad para el usuario final.

En este sentido, la actividad espacial no constituye todo el mercado, sino que crea las condiciones básicas para un gran número de interesantes actividades de mercado y generación de productos.

Además, la infraestructura espacial genera desarrollo hacia otras industrias. Los productos y tecnologías utilizados en el sector espacial deben garantizar el éxito de las misiones cumpliendo con la confiabilidad y disponibilidad requeridas sin poder ser reparados una vez en órbita. Esto genera un conocimiento en el diseño, fabricación, integración y ensayo muy robusto, seguro y fiable, que se puede utilizar en otras industrias para mejorar la calidad y hacerlas más competitivas.